Con 22 años recién cumplidos, Cajal arribó a La Habana el 17 de junio de 1874. Conoció la injusticia, la corrupción y la enfermedad en un paraíso que admiró, fotografió y dibujó. En Cuba germinó su compromiso con la investigación, la salud pública y la transformación social.
Un año antes, D. Santigo había terminado la carrera de medicina. Obligado a alistarse en el ejército, aprobó las oposiciones para el Cuerpo de Sanidad Militar y fue destinado a Cuba, durante la guerra de independencia. Como Capitán Médico le tocó cumplir su misión en las enfermerías de campaña de Vista Hermosa y San Isidro, las más insalubres y letales de la isla, situadas en el distrito de Puerto Príncipe (hoy Camagüey). También trabajó, mientras se recuperaba de las fiebres palúdicas, en el cuerpo de médicos de guardia del Hospital Militar de Puerto Príncipe. Enfermo de malaria y disentería, fue declarado “inutilizado en campaña”, pudiendo regresar a Zaragoza en junio de 1875.
Cajal combatió en Cuba la corrupción en la administración colonial con mandos que llegaban a robar alimentación a sus enfermos. Sufrió retrasos y mermas injustificadas del cobro de salarios. Tras su retorno invirtió todas sus ganancias en comprar su primer microscopio y crear el modesto laboratorio donde inició su extraordinaria carrera científica como investigador.
Ganó su primera cátedra en Valencia diez años más tarde, y volvió a América en 1899 para recibir un doctorado honoris causa en Massachusetts. Fue un verdadero emprendedor, invirtiendo su tiempo y su dinero en investigar, publicar y viajar para compartir con el mundo sus descubrimientos. Sólo después de haber conseguido reconocimiento internacional, y gracias al apoyo popular, Cajal pudo obtener financiación institucional para crear el Laboratorio de Investigaciones Biológicas que se convirtió en epicentro mundial de la ciencia del cerebro y cuna de la escuela histológica cuyo legado forma parte de la Memoria del Mundo de la UNESCO.
Durante su vida, Cajal llegó a conocer, dibujar y describir la microbiología de la malaria que padeció en Cuba, y el sistema nervioso del mosquito que la transmite. Además, como primer director del Instituto Nacional de Higiene Alfonso XIII, semilla de nuestro actual sistema de salud pública, puso en marcha una eficaz organización multidisciplinar que fue capaz de erradicar ésta enfermedad en España apenas treinta años después de su fallecimiento.
El compromiso de Cajal con la verdad y la justicia está patente en su obra literaria y en su ejemplo de vida como investigador, maestro y senador. Fue distinguido con los reconocimientos más prestigiosos, como el Premio Moscú, la Medalla Helmholtz y el Premio Nobel, por su trabajo científico que culminó en Barcelona descubriendo la independencia de las neuronas comunicándose en red. Sin embargo, su mayor revolución consistió en ser maestro de maestros en Madrid, cultivando espacios, conversaciones, organizaciones y comunidades cosmopolitas, como la Junta de Ampliación de Estudios, con un espíritu de generosidad, cooperación y compromiso para transformar la sociedad y mejorar el mundo.
Siglo y medio después, Cajal sigue muy presente en Cuba, en sus instituciones y en el corazón de las personas que investigan e innovan en neurociencias, neurotecnologías e inteligencia artificial con imaginación, ingenio e ilusión. En 1908 la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, le designó Académico de Mérito por unanimidad. En 2011 se inauguró la Cátedra Cajal en la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. La imagen de Cajal, inmortalizada por el mejor escultor del país, recuerda en el Centro de Neurociencias de Cuba que cada persona puede ser, si se lo propone, escultora de su propio cerebro.
El “Año Internacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal”, se inició coincidiendo con el centenario de la entrega de la Medalla Echegaray concedida a Cajal en 1922, y esperamos que culmine con la puesta en marcha de un Museo Nacional para hacer más visible y accesible el Legado Cajal. El ejército español ya ha celebrado el sesquicentenario de la etapa militar de Cajal con una extraordinaria exposición sobre la Sanidad Militar Operativa y conferencias magistrales en varias ciudades. Tenemos la oportunidad de subrayar y celebrar que Cuba lleva 150 años entrelazada con Cajal.
Juanjo Rubio Ingeniero industrial y biomédico Grupo de trabajo Santiago Ramón y Cajal
Referencias:
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Don Santiago Felipe Ramón y Cajal y la medicina militar, vínculos con Cuba. J. Vega Jiménez. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0138-65572014000400016
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La vivencia militar de Santiago Ramón y Cajal en Cuba: capitán médico en Camagüey. F. López Muñoz http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-81202021000200543
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Cajal y la malaria. Antonio Muro. https://santiagoramonycajal.org/2024/06/03/cajal-y-la-malaria/
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Cajal y los mosquitos. Adolfo Garcia Sastre. https://santiagoramonycajal.org/2024/06/02/cajal-y-los-mosquitos/
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Nacimiento del Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII https://santiagoramonycajal.org/2024/02/03/nacimiento-del-instituto-nacional-de-higiene-de-alfonso-xiii/
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Simposio “Pasado, Presente y Futuro de la Sanidad Militar Operativa Española”. Conferencias de Fernando Ponte Hernando, Juan del Río-Hortega Berevisetu y Fernando de Castro Soubriet.
Retrato de Santiago Ramón y Cajal a su regreso de Cuba.
Fotografía: Legado Cajal: https://simurg.csic.es/view/9918477336404201/retrato-fotografico-de-santiago-ramon-y-cajal-a-su-regreso-de-em-cuba-em-con-evidentes-sintomas-de-caquexia-paludica-convalecencia-en-panticosa-zaragoza
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