
Se ha dicho hartas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados, cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia.
Por lo tanto, permitidme en esta Navidad que os recuerde que, así como las neuronas individuales colaboran en armonía para formar nuestros pensamientos y sentimientos más sublimes, nuestras pequeñas acciones unidas, pueden construir un mundo más luminoso.
Que el espíritu de la ciencia y la bondad iluminen vuestros hogares con paz, salud y conocimiento.
Mis mejores deseos para un 2025 lleno de descubrimientos y alegrías.
Vuestro amigo, don Santiago Ramón y Cajal.
Vídeo realizado por don José Antonio Hernández de la Moya.



Muchas gracias por comentar