Santiago Ramón y Cajal es una figura emblemática en la historia de la ciencia española. Su nombre está ligado indeleblemente a la neurociencia moderna gracias a sus investigaciones sobre el sistema nervioso, que le valieron el Premio Nobel en 1906. Sin embargo, su legado no se limita a sus descubrimientos científicos, sino también a su papel docente, desde la enseñanza universitaria, en la formación de nuevas generaciones de médicos e investigadores.

A lo largo de su carrera, la Universidad no solo le brindó la estabilidad material necesaria para sostener su investigación y a su familia, sino también un entorno fértil para el intercambio de ideas y la formación de jóvenes científicos. La relación con la Universidad marca la trayectoria científica de Santiago Ramón y Cajal. Es allí donde encuentra el cauce para realizar su labor docente e investigadora. Es en ella donde conoce a D. Aureliano Maestre de San Juan, Catedrático de Histología Normal y Patológica de la Universidad Central de Madrid, quien le muestra algunas preparaciones micrográficas que, en su novedad y riqueza de detalles, le causaron profunda admiración, orientándole de manera decisiva hacia el estudio de la Histología. Es la Universidad la que, como miembro del tribunal de la oposición a la cátedra de Anatomía, le lleva a Madrid donde tiene la fortuna de coincidir con el Dr. Simarro. Este encuentro fue decisivo: Simarro le muestra células nerviosas impregnadas con plata, técnica desarrollada por Golgi. Esta experiencia hace que Cajal oriente su investigación hacia la neurociencia, motivándole a utilizar y perfeccionar la técnica de impregnación argéntica descubierta por Golgi por azar.

La Universidad le permite desarrollar esa vertiente docente, formadora. El vínculo de Cajal con ella comienza ya en Zaragoza, donde estudió medicina y posteriormente ejerció primero como profesor ayudante y, después, como profesor interino. Su primera cátedra estable llega en 1883 en la Universidad de Valencia, como profesor de Anatomía Descriptiva y General. De esta etapa, Cajal recuerda con cariño a sus “alumnos celosos y aplicados”, entre los que destaca la doctora Manuela Solís, a quien alaba por su integridad, honestidad y rectitud como profesional en el prólogo que hace de la obra de esta doctora “Higiene del embarazo y de* la primera infancia”*.

Tras una etapa como catedrático de Histología y Anatomía Patológica en la Universidad de Barcelona, en 1892 se trasladó a Madrid al obtener la cátedra que había quedado vacante por la muerte de D. Aureliano en la Universidad Central. Allí permanecerá hasta su jubilación, consolidándose como una figura clave en la docencia y la investigación. Su labor como profesor iba más allá de la palabra hablada: con sus ilustraciones, Cajal logra representar con una precisión sin precedentes la complejidad del sistema nervioso y la hipótesis que revolucionó la neurociencia: la teoría neuronal

El impacto de las ilustraciones de Cajal fue tan notable que, en 1894, cuando se crea el centro poligráfico, dependiente de la Facultad de Medicina de la Universidad Central, se seleccionan sus dibujos para las primeras reproducciones. Este centro, concebido como un servicio auxiliar, tenía como objetivo elaborar representaciones gráficas destinadas a ser utilizadas como material docente para apoyar las explicaciones de las cátedras, a modo de las actuales presentaciones, y para dar a conocer los descubrimientos de los profesores en Histología y Anatomía. Las copias producidas debían distribuirse entre las facultades de medicina de los distintos distritos universitarios existentes en España -Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Santiago de Compostela, Valladolid y Zaragoza- y, a partir de 1900, también Salamanca que reabrió sus estudios en medicina.

Los primeros cuadros producidos por este centro todavía se conservan en el Departamento de Biología Celular e Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Este departamento es la continuación directa de la Cátedra de Histología que Cajal ocupó durante 30 años y que fue cuna de la Escuela Histológica Española. Además de estas ilustraciones de grandes dimensiones, solo se ha localizado algún ejemplar más en las universidades de Zaragoza y Valencia. Estos dibujos delineados por Cajal y pintados por Ramón Padró y Pedret, conocido pintor de la corte de Alfonso XII, constituyen una joyas históricas y didácticas.

La calidad artística de sus ilustraciones es tal que no solo facilitaban la comprensión de estructuras microscópicas, sino que además inspiraban a sus alumnos y colegas. Con una extraordinaria capacidad para equilibrar complejidad y claridad, Cajal utilizaba esquemas, pictogramas y perspectivas múltiples para formular hipótesis y explicar fenómenos con mayor eficacia que el solo texto. Su destreza como dibujante le permitió representar mapas visuales del cerebro, del sistema óptico y de distintos tipos de células, revolucionando la manera en que se enseñaba la histología.

Actualmente se conservan en la Universidad Complutense seis de estos cuadros que representan distintas estructuras histológicas del sistema nervioso: la corteza cerebral, las conexiones de la médula espinal, la estructura de la corteza cerebelosa (figura 1), la estructura de la retina (figura 2), el esquema del aparato central de la olfación y el conducto coclear (órgano de Corti). Los estudios de Cajal sobre la corteza cerebelosa y la retina, fueron determinantes para demostrar que las neuronas son células independientes y que contactan entre sí (sinapsis), cuestiones en las que se fundamenta la teoría neuronal. El cuadro de la corteza cerebelosa es el que aparece de fondo en el retrato que le hace el pintor valenciano Joaquín Sorolla. En este cuadro Cajal muestra de manera esquemática la disposición de los distintos tipos neuronales y fibras nerviosas en esta estructura, recopilando en un mismo dibujo las observaciones obtenidas por dos de los métodos más utilizados por Cajal: el método de Golgi y su propio método del nitrato de plata reducido.

. Cuadro docente de la estructura de la corteza la cerebelosa.
. Cuadro docente de la estructura de la retina .

Estas ilustraciones reflejan una vez más el esfuerzo de Cajal por proporcionar a sus alumnos los recursos necesarios para una formación más completa. En esa misma línea, publicó dos obras “Manual de Histología Normal y Técnica Micrográfica” y “Manual de Anatomía Patológica General”, que en su época constituían el núcleo esencial del conocimiento en estas disciplinas. La Facultad de Medicina, al crear el centro poligráfico y elegir sus dibujos como los primeros en reproducirse, reconoció el valor de su iniciativa y reforzó su compromiso con la mejora de la enseñanza en medicina.

La influencia de Cajal en la enseñanza universitaria va más allá de su legado científico: sus ilustraciones, más que meros recursos gráficos, fueron una verdadera herramienta clave en la educación médica. Al unir arte y ciencia, revolucionó la comprensión del sistema nervioso, y su método visual sigue siendo una referencia en la docencia y la investigación, demostrando que la enseñanza de la ciencia puede ser, además de rigurosa, profundamente estética e inspiradora.

Elena Giné Profesora Titular de la Universidad Complutense de Madrid I Premio D. Santiago Ramón y Cajal, Catedrático de Histología: Accésit