Creo que España debe desarrollar su ingenio propio, su personalidad original, en arte, en literatura, en filosofía, hasta en modo de considerar la vida, pero en ciencia debemos internacionalizarnos. Hay escuelas filosóficas, literarias, artísticas, políticas; pero sólo hay una ciencia, la cultivada desde Galileo a Pasteur y Claudio Bernard.

Todo nos urge, pero nos urge sobre todo la ciencia, que es de lo que vamos peor. Y si por este lado no completamos nuestro patrimonio espiritual, corremos grave riesgo de ser expropiados como nación y aniquilados como raza. Es preciso, en suma, ser completos para ser respetados.

Santiago Ramón y Cajal a Miguel de Unamuno, 26 de marzo de 1913

Día del Libro

También en la atrasada España han existido formidables lectores que conservaban el fervor libresco hasta la extrema senectud. Razones y encomios pueden resumirse en estas palabras: «Los libros son nuestros mejores amigos; portavoces de la sabiduría y de la tradición, nos brindan el remedio de nuestros desconsuelos e infortunios; nos permiten a toda hora conversar con los grandes genios de la Humanidad; evocan y renuevan emociones y pensamientos de tiempos pretéritos venturosos, nos ofrecen el fruto de la sensatez y experiencia seculares, para guiarnos en los trances difíciles o dolorosos, o distraernos en los instantes de tedio o de postración mental»

Cajal > El mundo visto a los ochenta años > Capítulo XX

Catálogo de Publicaciones de la Administración General del Estado (CPAGE)

Cajal y la emoción de los libros: Encuentros y desencuentros literarios de Santiago Ramón y Cajal. José Manuel Sánchez Ron. Consejo Superior de Investigaciones Científicas - CSIC

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