M. Javier Herrero Turrión 21/05/2025

Con motivo de la reciente gran campaña ‘Cerebros extraordinarios’ impulsada por la Fundación Reina Sofía junto con la Fundación CIEN y en el que es protagonista el tataranieto del Premio Nobel Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), el más grande investigador español (“padre” de la Neurociencia) y equiparable en su valía entre otros a Albert Einstein (1879-1955) e Isaac Newton (1643-1727), se está visibilizando en toda España la posibilidad de poder donar el cerebro para contribuir al avance de la neurociencia y, preferentemente, encontrar soluciones a distintos tipos de enfermedades neurológicas, fundamentalmente las incurables a día de hoy, el grupo denominado neurodegenerativas, representadas por la enfermedad de Alzheimer, otros tipos de demencias, Parkinson y la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), entre otras muchas.

Como es conocido, la donación de órganos para trasplante está ampliamente visibilizada en nuestra sociedad, de hecho, nuestro país encabeza el ranking mundial del número de trasplantes. No obstante, lamentablemente es mucho menos conocido la posibilidad de “donar el cerebro hoy para curar mañana”, eslogan del banco de cerebros que represento, es decir, utilizar la “joya de la corona” más valiosa de cada uno de nosotros, nuestro cerebro, en la investigación para, en primer lugar, comprender su funcionamiento mucho mejor y, sobre todo, ayudar a mejorar la detección y prevención de este tipo de enfermedades neurológicas-neurodegenerativas, así como encontrar nuevos tratamientos que mitiguen o directamente impidan el avance de sus síntomas degenerativos.

Javier Herrero Turrión. Director Científico del BTN-INCYL nos explica la Donación de Tejidos Neurológicos con su eslogán “Donar el cerebro hoy para poder curar mañana”.

Bancos de cerebros

Para llevar a cabo este gran objetivo existen los bancos de tejidos neurológicos, coloquialmente denominados ”bancos de cerebros”, que son organizaciones sin ánimo de lucro cuya misión es poner en valor las muestras de tejido cerebral humano esenciales en todo tipo de proyectos de investigación relacionados con el estudio del sistema nervioso. De este modo, éstos se encargan de recoger, procesar y almacenar de forma óptima el tejido nervioso donado para realizar distintos estudios postmortem, que permiten, en primer lugar, determinar el diagnóstico (neurológico) definitivo que padecía el paciente-donante en vida (ya que en ocasiones el diagnóstico clínico en este grupo de patologías no tiene una certeza absoluta) y, posteriormente, poner a disposición de la comunidad científica este tipo de muestras para avanzar en el conocimiento de las enfermedades neurológicas mencionadas anteriormente, aunque también de las psiquiátricas e incluso las raras con afectación del sistema nervioso.

¿Por qué es importante ser donante de tejido nervioso?

Una pregunta tan “sencilla” bien puede tener una respuesta similar: “porque hay que avanzar entre TODOS en el conocimiento del tipo de enfermedades que hablamos”. Impresiona conocer la población afectada a nivel mundial de las tres principales enfermedades neurodegenerativas, Alzheimer, Parkinson y Esclerosis Múltiple, unos 40, 25 y más de 2,5 millones, respectivamente y, además, se estima que estas cifras en el año 2.050 prácticamente se dupliquen. Por otra parte, en el año 2.016 se publicó en España un estudio en la que se mostraban datos tan impactantes como que casi un millón de personas padecía algún tipo de enfermedad neurodegenerativa, de éstos, el 69% era mayor de 65 años, el 40% dejaba de trabajar por la enfermedad y el 53% tenía dificultad económica a causa de su afectación y tanto él como su entorno familiar debían asumir un sobrecoste de más de 23.000 € de media al año, según el nivel de dependencia. Por lo tanto, las consecuencias dramáticas no son “únicamente” las propias de la enfermedad en sí, sino que también, tienen un tremendo impacto socioeconómico.

Enfermedades Neurodegenerativas y su ImpactoDescarga

¿Quién puede ser donante de tejido nervioso?

A diferencia de la donación de órganos para trasplantes, en el caso de las donaciones de cerebros son válidos todo tipo de donantes, desde el teóricamente sano (sin patología neurológica y/o cognitiva aparente) hasta el enfermo. Además, también el rango de edad abarca toda la vida, desde el recién nacido hasta el anciano.

¿Cómo se puede ser donante de tejido nervioso?

La decisión de ser donante puede realizarse en vida, que es la forma más frecuente, o en el mismo momento del fallecimiento. El mismo donante es el que decide donar el tejido tras su fallecimiento o, en las ocasiones en las que éste ya no puede decidir por sí mismo, puesto que es incapaz cognitivamente, el tutor o algún familiar en su nombre pueden tomar esa decisión sabiendo que “la persona enferma no era contraria a esta práctica”.

Por otra parte, es preciso cumplimentar una serie de documentos para poderse llevar a cabo la donación, siendo el principal de ellos, el denominado consentimiento informado, por el qué el donante, familiar en su nombre o tutor legal autoriza la donación del tejido nervioso tras el fallecimiento.

Los Bancos de Cerebro en España

En nuestro país actualmente existen 16 biobancos de cerebros, entre ellos, el Banco de Tejidos Neurológicos del Instituto de Neurociencias de Castilla de León (BTN-INCYL), al cual pertenezco. Todos trabajamos en red bajo el amparo de la Plataforma ISCIII Biomodelos y Biobancos para lograr una cada vez mayor visibilidad de nuestra labor y garantizando la más alta calidad en nuestros servicios.

Vista moderna del Instituto de Neurociencias de Castilla y León, con su distintiva arquitectura de vidrio y concreto, rodeado por un paisaje abierto.
*Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCyL), sede del BTN-INCYL: *

Conclusión

La donación de cerebro es un enorme acto de generosidad y solidaridad que tiene un gran valor para que, entre todos, acabemos cuanto antes con la verdadera pandemia del siglo XXI, las enfermedades neurológicas y psiquiátricas, y dentro de las primeras, las neurodegenerativas que no sólo incapacitan física y cognitivamente, sino que también tienen un alto coste emocional y económico para el propio paciente y su familia. Los donantes y sus familiares deben sentirse orgullosos de su impagable aportación en este campo.