Gracias a la Biblioteca Digital Hispánica, y su licencia Reconocimiento 4.0 Internacional de Creative Commons, podemos disfrutar de una de las joyas de la literatura universal Estudios sobre la degeneración y regeneración del sistema nervioso por Santiago Ramon y Cajal - Volumen 1.
¡Cuánto trabajaron! Con qué calidad y buen hacer nuestro sabio y sus discípulos formaron la Escuela Neurológica Española (quizá la más exitosa escuela científica de la Historia junto con la Escuela de Salamanca, otro día os lo contamos). Mientras reproduzco un par de perlas iniciales de tan magna obra:
A primera vista, parece que los procesos degenerativos nada tienen de común con los regenerativos, y debieran separarse cuidadosamente en la exposición. Así lo haremos siempre que ello sea posible. Hay casos, sin embargo, en que la degeneración se entremezcla y confunde de tal modo con la neoformación intra y extraneuronal, que el deslinde resulta dificilísimo. En tales ejemplos no queda más remedio que reunir en la misma descripción la totalidad de los cambios neuronales de significación ambigua, ínterin la ciencia diversifica y esclarece su verdadero sentido.
Volumen I. INTRODUCCION: Pág 23. Párrafo final
El contraste de comportamiento reaccional entre la neurona motriz y su axón periférico no es, pues, esencial, ni toca á lo íntimo de la contextura del protoplasma nervioso, sino que deriva de condiciones exteriores, esto es, de la concurrencia ó de la ausencia de factores auxiliares indispensables al proceso regenerativo.
Y esta conclusión, sospechada por los autores que han sorprendido en la médula y cerebro actos regenerativos efímeros y frustrados, ha recibido recientemente, de nuestros estudios y de los de Tello, terminante confirmación.
Volumen I. SECCIÓN PRIMERA: Pág 25. Párrafo final
¡Viva los médicos españoles de Buenos Aires!
Sufragaron de su bolsillo la impresión de esta magna obra en la Imprenta Hijos de Nicolás Moya.
D. Santiago la firma en julio de 1913.
Advertencia al lector
El premio Nobel con que el Instituto Carolino de Estokolmo se dignó recompensar mis escasos méritos científicos, fué, entre los médicos de raza española, la señal de patrióticos y entusiastas testimonios de afecto y consideración. Pero entre los homenajes recibidos, ninguno más honroso, por su forma delicada y espiritual, que el tributado al humilde hombre de ciencia por los compatriotas médicos de la República argentina. No creyeron suficiente para esteriorizar su respeto, agasajarnos con artístico diploma avalorado con sus firmas autógrafas, sino que resueltos á que sus nobles sentimientos cristalizaran en algo útil y permanente, acordaron imprimir á su costa un libro nuestro, necesitado de publicación.
Tal fué el origen de la obra actual. Al emprenderla pensé que podría ser de provecho resumir en un Tratado general los numerosos trabajos que mis discípulos 3’ yo (sin olvidar los valiosísimos aportados por ilustres sabios extranjeros) hemos consagrado durante estos últimos años al arduo problema de la degeneración y regeneración del sistema nervioso. Pero en cuanto pusemanos á la obra, eché de ver, que si la empresa había de corresponder á la magnitud y nobleza del homenaje, no podía consistir en mera compilación de datos publicados. Para honrar, en lo posible, la desinteresada iniciativa de mis compañeros ultramarinos, me impuse, pues, la tarea de revisar, mediante pesquisas de laboratorio, todos los temas anteriormente tratados 3^ además la de investigar exprofeso muchos puntos obscuros ó dudosos.
El libro actual constituye, por tanto, una extensa monografía, en buena parte, original. Claro es que, adoptado este plan, el empeño ha demandado más tiempo y esfuerzo de los presupuestados. A la demora inevitable de la impresión ha contribuido también, con deplorable insistencia, el estado achacoso de mi salud.
Cúmpleme ahora, para terminar, rendir aquí público testimonio de profunda gratitud á mis dignos y cultos compañeros de la República argentina, y hacer fervientes votos para que la ofrenda que les envío en pago de sus bondades, no sea tasada muy por bajo de su generosidad. En último término, consuélame pensar que, sobre todas las deficiencias é imperfecciones de la obra, flotarán siempre dos cosas excelentes y loables: el levantado y patriótico ejemplo de mis compatriotas de allende los mares y la buena voluntad y fraternal afecto del autor.
Madrid, 10 de Julio de 1913.
DEDICATORIA
SUBSCRIPTA POR LA COMISIÓN DE MÉDICOS ESPAÑOLES DE BUENOS AIRES

Los médicos de origen español graduados, unos en las Universidades de la madre patria, otros en la Facultad de Medicina Bonaerense, esparcidos en el extenso territorio de la República Argentina, nos hemos congregado con el plausible propósito de tributar un modesto homenaje de admiración y respeto á nuestro compatriota el sabio histólogo D. Santiago Ramón y Cajal, ya honrado por cuanto hay de más eminente y distinguido en el mundo científico; individuos y Corporaciones, Academias y Congresos, sin distinción de nacionalidades, rasas ni continentes, como corresponde á la universalidad de la ciencia y á la mayor y más pronta equidad al reconocimiento del mérito en los tiempos modernos.
Parécenos que en esta determinación nuestra no ha entrado por menos la especialidad del saber que el saber mismo. Si el Dr. Cajal hubiera sido eminente en otras ramas de los conocimientos humanos, le hubiéramos admirado por cierto, pero sin sentirnos tan profundamente impresionados; lo que se explica al reflexionar que su talento descuella en ciencias que parecían no ser de incumbencia española, á juzgar por lo desatendidas que las teníamos, por la falta de afecto y de amor con que las tratábamos, como si 110 pudieran derivar de nuestra substancia y estuvieran por encima de nuestra inteligencia y de nuestros medios. El Dr. Cajal, y este es el particular valer á que nos referimos, tan grato á nuestros corazones, desvirtuó de un golpe el prejuicio, por demás acentuado entre propios y extraños, de nuestra incapacidad para el cultivo de las ciencias experimentales, habiendo efectuado su inteligencia y laboriosidad admirables, en tiempo relativamente corto, más descubrimientos que los otros investigadores habían hecho hasta entonces y, lo que aún vale más, nos ha dado la llave con la que en lo sucesivo podremos penetrar en los antros misteriosos de la estructura cerebral, el órgano más noble y diferenciado del ser humano.
Pero, si bien nosotros no podemos seguir en sus detalles esta labor grandiosa, no por eso nos hallamos incapacitados para vislumbrar sus inmensas proyecciones. Así, nos sentimos autorizados para decir que los estudios efectuados por el Dr. Cajal sobre el cerebro, cerebelo y órganos de los sentidos, principalmente los del cerebro, de ese gran complejo de centros confederados, relacionados entre sí por innumerables contactos que se abren y cierran para la función ó el reposo, al influjo de causas nacidas en el medio ambiente ó en nuestro propio organismo, darán una base exacta á la ciencia naciente del determinismo psíquico y nos explicarán los fenómenos afectivos, intelectivos y volitivos, con la misma claridad con que la Física nos explica hoy muchos fenómenos del mundo cósmico.
A nuestro entender, Cajal no sólo tiene el grandísimo mérito de haber hecho ciencia personal, sino también el de haberla dado á conocer, haciendo circular sus descubrimientos entre todos los sabios del mundo, poniendo ante su vista, mediante claras y concisas ilustraciones dibujadas por él mismo, aquellos puntos que merecían ser especialmente fijados, llamándoles la atención acerca de lo nuevo que en ellos existía.
Si no hubiera procedido de este modo, descubriéndose á sí mismo, ¿lo habrían conocido á tiempo los extranjeros? ¿Habría presenciado el maestro su apoteosis? Seguramente no; muchos años hubieran transcurrido antes que sus estudios se apreciaran como merecían y se impusieran con el vigor con que el mismo autor lo ha hecho; reconocida tardíamente su obra, tal ves no llegaría á alcanzar el grado de perfección que podemos apreciar hoy, y quién sabe si la Ciencia contaría con tantos trabajos eminentes del sabio histólogo, trabajos que causan la admiración de propios y extraños.
Ilustre maestro: Ya conocéis los sentimientos que nos han guiado para efectuar esta demostración colectiva, que no consideramos como un premio, en cuyo caso carecería de todo valor, sino como una prueba de nuestra admiración, de nuestra simpatía y de nuestro cariño hacia vuestra persona.
Aceptadla como tal, y junto con ella nuestros más fervientes votos para que podáis continuar durante mucho tiempo vuestros trabajos inmortales; para que lleguéis á consolidar vuestra brillante escuela, que cuenta en su activo con personalidades de nombradla como Pedro Ramón y Cajal, Claudio Sala, Planes, Villa, Tello, C. Calleja, Achúcarro, G. Lafora, R. Illera, Sánchez, etc., á quienes también es justo recordar en este momento, para que podáis asistir, en fin, al resurgimiento de España, que se inicia poderosamente en todos los ramos de los conocimientos humanos.
Y tú, obra del sabio, cuidada por él con especial amor, en quien nosotros tenemos fijo nuestro pensamiento, esparce á todos los vientos las ideas nuevas, y con ellas la gloria del maestro y de la patria.
*Por la *Comisión,
JUSTO PARLÉ, Presidente.
IGNACIO IMAZ, Secretario
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