En el vasto silencio del cosmos, la vida se manifiesta como una anomalía sublime, un susurro que se articula en un lenguaje universal y primigenio. No es un idioma de sonidos, sino de moléculas; una sintaxis química que dicta la arquitectura de cada célula, la función de cada órgano, el destino de cada ser. Durante milenios, la humanidad contempló este misterio desde la orilla. Fue en el siglo XX cuando una estirpe de exploradores del microcosmos, herederos directos del espíritu indomable de Santiago Ramón y Cajal, osaron adentrarse en él. Entre ellos, un español universal, Severo Ochoa, se erigiría como uno de sus más insignes traductores, descifrando uno de sus verbos fundamentales: la síntesis del ARN.

Del 3 al 6 de noviembre de 2025, el solemne anfiteatro de la Real Academia Nacional de Medicina de España en Madrid será el escenario de una celebración del conocimiento. La II Semana Severo Ochoa, bajo el lema “El legado de D. Severo Ochoa”, es mucho más que un acto de conmemoración. Es una afirmación rotunda de la vigencia de una obra que trasciende el tiempo. Organizada por la Fundación Carmen y Severo Ochoa, la Real Academia Nacional de Medicina de España y la Universidad Nebrija, esta magna convocatoria es la prueba viviente de que la llama encendida por Ochoa no solo no se ha extinguido, sino que hoy ilumina con más fuerza que nunca las fronteras de la biomedicina.

La Odisea de un Sabio: Forja, Exilio y Cénit de Severo Ochoa

La biografía de Severo Ochoa es la de una estirpe, la de la Edad de Plata de la ciencia española, aquella que floreció a la sombra de la doctrina de Cajal. Nacido en Luarca en 1905, su vocación fue una respuesta a la llamada del maestro. Aunque no llegó a ser su discípulo directo, los escritos de Cajal y su ejemplo de tesón y honestidad intelectual forjaron su carácter. Fue esa devoción la que le condujo a la Facultad de Medicina de Madrid, no como fin, sino como el medio más noble para acceder al santuario de la investigación biológica.

Su vida se entrelaza con la trágica historia de Europa. La Guerra Civil española y el ascenso de la tiranía en el continente lo arrojaron a un exilio forzoso, convirtiéndolo en un peregrino de la ciencia. Pero lo que fue una catástrofe para España, se convirtió, por una cruel paradoja del destino, en el catalizador de su genio. Cada etapa de su diáspora —trabajando con gigantes como Otto Meyerhof en Alemania o Sir Henry Dale en Inglaterra— fue una lección magistral que expandió su horizonte intelectual. Llevaba consigo la llama de la escuela de Cajal, y en su exilio, la protegió y la avivó en los centros de excelencia mundial.

El cénit de su odisea llegó en Estados Unidos, en la Universidad de Nueva York. Fue allí, el 15 de octubre de 1959, donde la noticia que cambiaría su vida lo encontró al volante de su Cadillac, conduciendo con tal arrebato de júbilo que un policía tuvo que detenerlo. Su excusa fue tan asombrosa como cierta: “Es que me acaban de conceder el premio Nobel de Medicina y tenía prisa por llegar a casa y contárselo a mi mujer”. El agente, perplejo pero convencido, le dejó marchar.

El motivo de tal honor era un descubrimiento que alteraba los fundamentos de la biología: junto a su discípula Marianne Grunberg-Manago, había aislado la enzima polinucleótido fosforilasa, logrando con ella sintetizar ARN in vitro. Por primera vez, la vida podía ser escrita en un tubo de ensayo. Aquella enzima, aunque su función natural resultó ser la degradación, se convirtió en la Piedra Rosetta que permitió a la humanidad descifrar el código genético. La Real Academia de las Ciencias de Suecia reconoció la proeza, otorgándole el Nobel junto a su colega Arthur Kornberg. Inseparable de su esposa, Carmen García Cobián —a quien dedicó el premio en Estocolmo por ser su apoyo vital—, Ochoa continuó su labor hasta su muerte en Madrid en 1993, legando al mundo su biografía, titulada con una sencillez que resume su existencia: La emoción de descubrir.

El Legado Vivo: Un Simposio Hacia las Fronteras del Conocimiento

El programa de la II Semana Severo Ochoa está concebido como una demostración dialéctica de la trascendencia de la ciencia fundamental. Cada sesión es un eslabón que conecta el descubrimiento original de Ochoa con las terapias y los conceptos que hoy definen la medicina del siglo XXI.

De la Molécula a la Terapia: Desafíos Actuales

La sesión científica del martes 4 de noviembre ilustra cómo la bioquímica fundamental se traduce en esperanza para dos de las grandes aflicciones de nuestro tiempo. Primero, el Prof. José Viña Ribes, autoridad en la biología del envejecimiento, abordará el “Papel de la genisteína en la enfermedad de Alzheimer prodrómica”. Su investigación explora cómo un compuesto derivado de la soja puede proteger al cerebro del deterioro cognitivo, una estrategia que bebe directamente de la comprensión de los mecanismos moleculares del estrés oxidativo.

A continuación, el Prof. Juan Tamargo Menéndez, maestro de la farmacología, disertará sobre “Los inhibidores de SGLT2: una revolución terapéutica”. La historia de estos fármacos es una oda a la serendipia y al poder de la ciencia básica. Diseñados para la diabetes, su mecanismo de acción —bloquear la reabsorción de glucosa en el riñón— ha revelado beneficios espectaculares e imprevistos en la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal, independientemente de la diabetes. Son la prueba de que entender una ruta metabólica, un legado directo de la era de Ochoa, puede abrir puertas a terapias que revolucionan campos enteros de la medicina.

La Ciencia como Institución y como Cultura

El miércoles 5 de noviembre se rinde homenaje a Ochoa como arquitecto de la ciencia española. La presentación de su biografía, “Severo Ochoa. Una vida por la Ciencia”, coordinada por el Prof. José Manuel Sánchez Ron, congregará a las más altas instituciones científicas del país. Por la tarde, se celebrará el 50º aniversario del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), la materialización de su sueño de traer a España la biología molecular de vanguardia. Este acto, junto al homenaje a la Fundación Jiménez Díaz, subraya que el legado de un sabio no son solo sus publicaciones, sino las escuelas que crea y las generaciones que inspira.

El evento también abraza la dimensión cívica de la ciencia, conectando con las raíces del Nobel a través de la Semana de la Ciencia de Luarca y elevando sus escritos a patrimonio cultural con el Acto de Lectura Continuada de su obra.

La Transmisión de la Llama: Homenaje a la Estirpe del ARN

La jornada de clausura es el clímax simbólico de la semana: la entrega de la antorcha a los herederos intelectuales de Ochoa, personificados en dos figuras de talla mundial.

El Galardonado: Dr. Juan Valcárcel, el Editor del Genoma

El Premio Carmen y Severo Ochoa recae en el Dr. Juan Valcárcel Juárez, una elección que cierra un círculo de una belleza poética. El Dr. Valcárcel es un maestro del procesamiento alternativo del ARN (splicing). Si Ochoa nos enseñó a transcribir el gen, Valcárcel nos enseña a editarlo. Su trabajo desvela cómo un único gen puede generar múltiples proteínas, un mecanismo de una elegancia sublime que explica la complejidad de los seres vivos. Usando una metáfora, si el gen es un tren, el splicing alternativo permite crear distintos convoyes (proteínas) usando o descartando ciertos vagones (exones). Un desequilibrio en este proceso es causa de innumerables enfermedades, como el cáncer.

La conexión es aún más profunda: el Dr. Valcárcel realizó su tesis doctoral en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa. Se formó en la casa que el Nobel construyó. El premio, por tanto, no solo honra a un científico excepcional, sino que celebra la continuidad de una escuela de pensamiento, un linaje que va desde la síntesis del ARN hasta su edición.

La Conferencia Magistral: El Discípulo Honra al Maestro

El broche de oro lo pondrá la conferencia del Prof. Witold Filipowicz“In footsteps of Severo Ochoa: Traversing the RNA World” (“Siguiendo los pasos de Severo Ochoa: Recorriendo el Mundo del ARN”). El título es literal. Entre 1974 y 1976, un joven Filipowicz fue investigador postdoctoral en el laboratorio de Ochoa, primero en Nueva York y luego en el Roche Institute of Molecular Biology. En un laboratorio poblado casi enteramente por españoles, él era conocido afectuosamente como el “Científico Polaco”.

La presencia de Filipowicz transforma el acto académico en un tributo personal de una carga emotiva extraordinaria. Es el legado hecho persona: el discípulo, hoy una eminencia mundial, regresa a la patria de su mentor para rendirle homenaje. Es la personificación de la tradición más sagrada de la ciencia: la transmisión directa del conocimiento, del rigor y de la pasión de maestro a alumno.

Una Invitación a la Emoción de Descubrir

La II Semana Severo Ochoa es una afirmación de que la ciencia fundamental es el motor de todo progreso humano. Es un viaje desde la inspiración de Cajal, a través de la odisea de un exiliado que universalizó la ciencia española, hasta las terapias génicas y la farmacología de precisión del siglo XXI.

Es una celebración de la curiosidad tenaz, de la perseverancia frente a la adversidad y de esa “emoción de descubrir” que guio a un joven de Luarca hasta el panteón de los inmortales. Y es, sobre todo, una invitación a ser testigos de cómo su llama, lejos de menguar, sigue iluminando el camino de quienes hoy se atreven a leer los secretos más profundos del libro de la vida.

  • Evento: II Semana Severo Ochoa: “El legado de D. Severo Ochoa”

  • Fechas: Del 3 al 6 de Noviembre de 2025

  • Lugar: Real Academia Nacional de Medicina de España, C/ Arrieta, 12 - 28013 Madrid

  • Organizan: Fundación Carmen y Severo Ochoa, Real Academia Nacional de Medicina de España, Universidad Nebrija

  • Más información: [www.ranm.es]

Apéndice: Programa del Evento

Fecha y HoraTítulo de la SesiónParticipantes y Actos Destacados****Lunes, 3 Nov, 18:00hActo de InauguraciónIntervenciones institucionales; Presentación de la Semana de la Ciencia de Luarca.Martes, 4 Nov, 18:00hSesión Científica AcadémicaProf. José Viña Ribes (Alzheimer); Prof. Juan Tamargo Menéndez (Terapéutica).Miércoles, 5 Nov, 12:00hPresentación de BiografíaProf. José Manuel Sánchez Ron presenta “Severo Ochoa. Una vida por la Ciencia”.Miércoles, 5 Nov, 18:00hAula Abierta: Centros VinculadosHomenaje al 50º aniversario del CBMSO y 90º del Inst. de Inv. Médicas FJD.Jueves, 6 Nov, 10:00hLectura ContinuadaActo cultural de lectura de la obra de Severo Ochoa.Jueves, 6 Nov, 18:00hActo Institucional y ClausuraEntrega del Premio al Dr. Juan Valcárcel Juárez; Conferencia Magistral por el Prof. Witold Filipowicz.

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