Cajal padre de la Engrámica

La caligrafía del alma: el atlas H01 y el nacimiento de la era de la engrámica.

Cajal, padre de la Engrámica

Si el mapeo de este fragmento cortical representa el universo en un grano de arena, la engrámica es la disciplina destinada a leer el mensaje oculto en sus estrellas: nuestros recuerdos. Santiago Ramón y Cajal, en su incansable exploración de la “selva impenetrable” de la materia gris, intuyó que el cerebro no era un mapa estático, sino un tejido vivo moldeado por la experiencia. Para el Sabio, la “gimnasia cerebral” no era una metáfora, sino una realidad física: el pensamiento dejando una huella material en las conexiones neuronales. Hoy, gracias al conjunto de datos H01, hemos pasado de contemplar el bosque a poder contar cada una de sus hojas, inaugurando formalmente el estudio del engrama a escala nanométrica.

El concepto de engrama, acuñado por Richard Semon en 1904, define el sustrato biológico de la memoria como una modificación latente en la “sustancia irritable” del cerebro producida por un estímulo. Con la reconstrucción de 1.4 petabytes de este milímetro cúbico de corteza humana, la ciencia ha obtenido, por primera vez, el soporte físico completo donde reside esa información invisible.

Los cimientos físicos del recuerdo: kilómetros de red en un suspiro de materia

Para comprender la magnitud de la tarea de localizar un solo recuerdo, debemos observar la densidad del mapa revelado. En el espacio que apenas ocuparía un grano de arroz, el proyecto H01 ha desvelado una infraestructura de transporte de información asombrosa: 4.46 kilómetros de axones y 1.31 kilómetros de dendritas. Esta intrincada red es el andamiaje de 150 millones de sinapsis, los puntos de articulación donde, según la Escuela Española, se decide el flujo de la conciencia y se graba la identidad.

Lo que hace extraordinario a este atlas no es solo su volumen, sino la capacidad de identificar lo que los investigadores denominan la “metalógica de la memoria”. Al compartir este recurso de forma abierta, se cumple la máxima de Cajal de que el conocimiento debe ser un patrimonio universal. Ahora, cualquier científico puede rastrear, entre petavoxels de datos, la chispa de un aprendizaje o el rastro físico de un olvido.

Las anclas de la identidad: el misterio de las 50 sinapsis

Uno de los descubrimientos más potentes para la engrámica es la refutación de la conectividad puramente azarosa. Durante décadas, la neurociencia se apoyó en la “Regla de Peters”, que sugería que las neuronas se conectaban simplemente por proximidad física. Sin embargo, el H01 ha revelado una realidad mucho más deliberada: conexiones multisinápticas excepcionales donde un solo axón establece hasta 50 sinapsis con una única neurona objetivo.

Desde la perspectiva de la engrámica, estas conexiones masivas no son accidentes estadísticos; podrían representar las “anclas” de nuestros recuerdos más estables y profundos. Mientras que miles de conexiones débiles permiten la plasticidad y la adaptación, estos puentes de alta fidelidad asegurarían que las lecciones fundamentales de una vida permanezcan grabadas en la arquitectura cerebral, resistiendo el paso del tiempo.

Concepto engrámicoEvidencia en el atlas H01Significado biológico
El trazo de la memoria4.46 km de longitud axonalEl camino físico de la información
Estabilidad del recuerdoConexiones de 50 sinapsis Circuitos de alta resistencia al olvido
Geografía del pensamientoP = 0.005 en neuronas brújula Orden estructural no aleatorio

El legado de la Escuela Española: de los circuitos reverberantes a la IA

Este viaje a la nano-escala es la culminación de la visión de Rafael Lorente de Nó, discípulo predilecto de Cajal. Fue él quien propuso los “circuitos reverberantes”, comprendiendo que la memoria no era un depósito estático, sino una actividad central autosostenida en bucles de retroalimentación.

Hoy, los algoritmos de Inteligencia Artificial (Flood-Filling Networks) que han permitido reconstruir este mapa tridimensional se basan precisamente en esos principios de recurrencia y procesamiento distribuido que nacieron en los laboratorios españoles a principios del siglo XX. La IA no es solo una herramienta de análisis en este estudio; es un espejo de la propia arquitectura del recuerdo que intentamos descifrar, permitiéndonos “coser” los mosaicos de imágenes tomados durante 326 días en un volumen de realidad biológica coherente.

Epílogo: el misterio que comienza a ceder ante la luz

Estamos ante el “Genoma de la Conectividad”. Aunque mapear un cerebro completo requeriría 1.6 zettabytes —una escala que exigiría el centro de datos más grande del mundo—, este fragmento H01 ya nos permite leer la gramática con la que el cerebro escribe nuestra historia personal.

Como advirtió el Sabio: “Mientras nuestro cerebro sea un misterio, el universo, reflejo de la estructura del cerebro, también será un misterio”. Con este atlas de la engrámica, el universo interior es, por fin, un poco menos oscuro, revelando que cada pensamiento, por efímero que parezca, deja una huella eterna en la selva de plata.

Bibliografía recomendada

  1. Shapson-Coe, A., Januszewski, M., Berger, D. R., et al. (2024). A petavoxel fragment of human cerebral cortex reconstructed at nanoscale resolution. Science, 384(6696), eadk4858. DOI: 10.1126/science.eadk4858
  2. Josselyn, S. A., & Tonegawa, S. (2020). Memory engrams: Recalling the past and imagining the future. Science, 367(6473), eaaw4325. DOI: 10.1126/science.aaw4325
  3. Loomba, S., Straehle, J., Gangadharan, V., et al. (2022). Connectomic comparison of mouse and human cortex. Science, 377(6601), eabo0924. DOI: 10.1126/science.abo0924
  4. Lorente de Nó, R. (1938). Analysis of the activity of the chains of internuncial neurons. Journal of Neurophysiology, 1(3), 207-244. DOI: 10.1152/jn.1938.1.3.207
  5. Ramón y Cajal, S. (1904). Textura del sistema nervioso del hombre y de los vertebrados. Imprenta de Nicolás Moya, Madrid.

Créditos de imagen

Cajal, padre de la Engrámica
Reconstrucción de una neurona individual (en blanco) recibiendo el contacto de más de 5,000 axones (en azul) que establecen conexiones sinápticas (puntos verdes) sobre su superficie.
Crédito: Google Research y Lichtman Lab (Universidad de Harvard). Renderizado: D. Berger (Universidad de Harvard).

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