Dedicado a Ana Valencia, directora del Colegio ASPACE Virgen de Orreaga, y a los veintiún artistas que hicieron brillar a Cajal.
Hay historias que no empiezan con un telón que sube. Esta comenzó con un premio, un dibujo y la semilla de algo que nadie sabía todavía que iba a florecer de aquella manera.
En abril de 2024, en la primera edición de los Premios Ramón y Cajal celebrada en Salamanca, el jurado quedó profundamente emocionado al recibir los dibujos realizados por los alumnos del Colegio de Educación Especial Virgen de Orreaga de ASPACE Navarra. No eran simplemente dibujos. Eran neuronas observadas, recreadas, sentidas. El jurado tomó una decisión: el I Premio D. Santiago Ramón y Cajal en Educación Especial sería compartido, y uno de los galardonados sería el Centro Ramón y Cajal de ASPACE Navarra.
Lo que ocurrió después es una de las historias más hermosas que ha generado este archivo.
El premio que lo cambió todo
ASPACE —la Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Parálisis Cerebral— lleva décadas haciendo lo que Cajal hubiera reconocido: observar con paciencia, confiar en la capacidad de aprender y negarse a aceptar que el límite está donde otros lo sitúan. El Centro Ramón y Cajal de ASPACE Navarra lleva el nombre del Nobel desde mucho antes de este proyecto. Pero fue el encuentro con su historia lo que encendió algo nuevo.
El I Premio D. Santiago Ramón y Cajal en Educación Especial fue una validación. Pero sobre todo fue una invitación. Ana Valencia, directora del centro, vio en ese reconocimiento la oportunidad de ir más lejos: convertir a sus alumnos en los protagonistas activos del legado del Nobel. No en receptores de su historia. En sus intérpretes.
Como dice Ana Valencia:
«La vida de Cajal nos recuerda que todos tenemos talentos que merecen ser descubiertos y desarrollados, y que con esfuerzo todo es posible.»
Galería · I Premio D. Santiago Ramón y Cajal en Educación Especial

Teatro negro: hacer visible lo invisible
La elección de la técnica fue un acierto de una profundidad casi científica. El teatro negro trabaja en la oscuridad: los actores visten de negro, solo se iluminan bajo luz ultravioleta los objetos y elementos que quieren mostrar. Los cuerpos desaparecen. Solo quedan los gestos, los colores, el movimiento y la emoción.
Para Ana Valencia, es «una forma mágica y creativa de contar historias a través de la luz, el color, el movimiento y la música». Pero hay algo más: en el teatro negro lo que importa no es la visibilidad del cuerpo físico, ni de las ayudas técnicas como las sillas de ruedas. El campo de juego se nivela. Lo que se ve es el talento, puro y sin intermediarios.
Hay un paralelismo que no puede pasarse por alto. La técnica que Cajal usó para hacer visibles las neuronas se llama «reacción negra» de Golgi. En la oscuridad del laboratorio, con una tinción de sales de plata, las células nerviosas aparecían de repente como constelaciones sobre fondo negro. Con el teatro negro, ASPACE Navarra usó la misma metáfora: hacer brillar a Cajal revelando el talento de quienes lo interpretan.
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Don Santiago y Neuri: veintiún actores, una hora de magia
En la primavera de 2025, el Centro Ramón y Cajal de ASPACE Navarra anunció que sus artistas habían creado una obra de teatro negro sobre la vida de Cajal. El título era perfecto: «Don Santiago y Neuri». Neuri es una neurona —imaginada, personalizada, viva— que guía al espectador por el universo del Nobel. La obra se estructura en cuatro escenas que abarcan desde la infancia de Cajal en Navarra hasta el Premio Nobel de 1906, y dura una hora.
Veintiún jóvenes del Colegio Virgen de Orreaga se embarcaron en meses de ensayos. El teatro negro exige precisión: los movimientos deben ser exactos para que la magia de la luz ultravioleta funcione. Para estudiantes con parálisis cerebral, ese nivel de control representa un desafío comparable al que enfrentó el propio Cajal al intentar aislar una célula nerviosa con la técnica de Golgi. Cada gesto coordinado es, en palabras del equipo, una sinapsis social exitosa.
Entre los actores, Dan y Carla se convirtieron en referentes del proceso: jóvenes que durante meses pasaron de ser alumnos a ser artistas, y que descubrieron en ese tránsito capacidades que antes permanecían ocultas detrás del diagnóstico médico.
Junio de 2025: el estreno
En junio de 2025, «Don Santiago y Neuri» se estrenó en el Centro Ramón y Cajal de ASPACE Navarra. La recepción fue extraordinaria. El 10 de junio, el salón de actos se llenó con la comunidad ASPACE. Esa misma semana, dos representaciones adicionales con aforo completo llevaron la obra a más de 100 jóvenes de varios colegios de la Comunidad Foral. Las familias de los protagonistas tuvieron su sesión especial —la más emocionante de todas, según quienes la vivieron.
El éxito fue tal que ASPACE Navarra decidió volver a representar la obra en otoño. Y la obra también recorrió centros escolares de Navarra, llevando a Cajal a nuevas aulas a través de los artistas que habían hecho de su legado algo completamente propio.
Galería · Cajal brilla con ASPACE en Navarra · Junio 2025




El proyecto tiene también una dimensión concreta: los ensayos trabajaron el seguimiento visual, la memoria y las funciones ejecutivas, la expresión corporal y el ritmo. Pero sobre todo trabajaron algo que ningún ejercicio clínico puede replicar: el aplauso del público reconociendo tu talento.
Febrero de 2026: la obra llega a todo el mundo
La historia no terminó con el estreno. El 26 de febrero de 2026 se abrió una última convocatoria para asistir online a la representación final de la temporada: el 27 de febrero, a las 11 de la mañana, vía Microsoft Teams. Una hora de teatro negro en directo desde Navarra para el mundo.
Las fronteras del escenario se disolvieron. Centros de educación especial, escuelas ordinarias y familias de toda España pudieron ver a estos artistas dar vida al Nobel.
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Lo que Cajal hubiera dicho
Santiago Ramón y Cajal creía que la voluntad era el músculo más importante del ser humano. Escribió que «todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro». No era una metáfora vacía: era su propia biografía. Un niño rebelde y problemático que se convirtió en Premio Nobel a fuerza de trabajo, curiosidad y negarse a aceptar los límites que otros le imponían.
Los veintiún actores del Colegio Virgen de Orreaga han esculpido algo hermoso con ese legado. Han demostrado que Cajal no pertenece solo a los laboratorios: pertenece a todos los que se niegan a creer que el límite está donde otros lo ven. Y que la oscuridad de un escenario de teatro negro puede ser, exactamente igual que la oscuridad de un laboratorio navarro a finales del siglo XIX, el lugar donde la luz revela algo que nadie esperaba encontrar.
El I Premio D. Santiago Ramón y Cajal en Educación Especial fue el principio de algo que todavía está creciendo. Y eso, también, es profundamente cajaliano.
Sigue la historia completa:
- I Premio D. Santiago Ramón y Cajal en Educación Especial: ASPACE · Abril 2024
- Teatro ASPACE con Cajal · Mayo 2025
- Cajal brilla con ASPACE en Navarra · Junio 2025
- Última llamada: «Don Santiago y Neuri» online · Febrero 2026