Desde hace cien años, Cajal habita en su jardín.

El 24 de abril de 1926 se inauguró en el Parque del Retiro la escultura de Cajal. La Academia de Medicina encargó la obra a Victorio Macho en 1922 para homenajear a D. Santiago por su jubilación a los 70 años. La impresionante obra, en piedra caliza, mármol y bronce, fue financiada por suscripción popular.

Monumento a Santiago Ramón y Cajal en el Parque del Retiro (Victorio Macho, 1926)

Cajal no asistió a la inauguración. Desaprobaba los homenajes en vida, que su imagen enseñara el torso y la dictadura. El discurso de Primo de Rivera fue abucheado por el público. A pesar de la prohibición y la fuerte presencia policial, estudiantes, discípulos y amigos se congregaron esa misma tarde junto al monumento para hacer visible, con la Junta del Ateneo, el apoyo al maestro y la oposición al régimen. Algunos pagaron con el destierro ese atrevimiento, anticipando el exilio del escultor y el de muchos artistas, científicos y colaboradores de Cajal después de la guerra civil.

Cajal eligió vivir en Madrid junto al Retiro, su jardín favorito, donde disfrutó innumerables paseos. Es posible que la biodiversidad de este oasis, que desborda vida y belleza, le recordara sus orígenes en Navarra y Aragón, además de las imágenes de sus preparaciones histológicas en el microscopio; caminando entre sus árboles y flores, pudo quizás sentirse protagonista de sus cuentos de ciencia ficción, viajando en el interior del bosque neuronal que describió con tantas metáforas botánicas.

El conjunto escultórico representa a Cajal entre las fuentes de la vida y la muerte, respaldado por Minerva, diosa de la sabiduría y las artes. En 1935 se inmortalizó en un billete de 50 pesetas emitido durante la Segunda República por el Banco de España. Ese mismo año, el parque fue declarado Bien de Interés Cultural. El Legado de Cajal ha tenido que esperar hasta 2024 para conseguir el mismo nivel de reconocimiento y protección.

El Parque del Retiro es reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. No es casualidad que albergara la sede del primer Instituto de Investigaciones Biológicas en el Cerro de San Blas. Forma parte del Paisaje de la Luz, con el Paseo del Prado y el Paisaje de las Artes y las Ciencias, que integra los principales Museos Nacionales de Madrid como el del Prado, el Centro de Arte Reina Sofía y el de Antropología, que cobijó el laboratorio de Cajal durante tres décadas.

Culminando el Año de Investigación Ramón y Cajal 2022-2025, y coincidiendo con la conmemoración del XXV aniversario de las Becas Ramón y Cajal, la ministra de Ciencia, Innovación y Universidad anunció que el futuro Museo Cajal tendrá su epicentro en el Aula Cajal.

La sede central del Museo Nacional Cajal conectará la Red de Espacios Cajal y hospedará el Legado de Santiago Ramón y Cajal y el de la Escuela Española de Neurohistología, que desde 2017 forman parte de la Memoria del Mundo UNESCO. Será un faro de ciencia, arte y esperanza para el mundo. Alumbrará el Paisaje de la Luz desde el corazón de la facultad de medicina, donde Cajal desarrolló su actividad fundamental educando, como maestro de maestros, a decenas de generaciones.

Siguiendo los pasos de Cajal, es muy recomendable cultivar el arte y pasear por El Retiro o cualquier otro entorno natural, apreciando y disfrutando su belleza. La Organización Mundial de la Salud reconoce el valor de la Prescripción Social y su impacto positivo en la salud de las personas; la evidencia científica constata que pasear en la naturaleza o desarrollar actividades artísticas contribuye al bienestar y a la longevidad saludable del cuerpo y la mente. Si nos lo proponemos, podemos esculpir nuestro cerebro reconectando nuestras mariposas del alma con los jardines de la naturaleza.

Las semillas de Cajal siguen brotando y dando frutos en las personas que han tenido la suerte de conocer sus ideas, descubrimientos científicos, desarrollos tecnológicos, obras de arte y compromiso social. Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de seguir cultivando un mundo que siga floreciendo con ciencia, arte y conciencia; la comunidad es el verdadero Jardín de Cajal.


Texto de Juanjo Rubio, Cajaliano Ilustre, publicado en el centenario de la inauguración del monumento a Santiago Ramón y Cajal en el Parque del Retiro (24 de abril de 1926).